Queridos (humoristas) blancos

– ¿Cómo te sentirías tú si me pongo a rapear canciones que digan blanquito o yogurín?

– No me importaría nada.

–  Exacto, esa es la diferencia, que a ti no te importe y a mí sí.

Queridos blancos

Sobre los límites del humor y por qué algunos chistes son más que una broma me viene muy bien la frase que encabeza este escrito de Queridos blancos, Dear White People en inglés, la serie de Netflix que primero, en 2014 y bajo la dirección de Justin Simien, fue película indie. Sobre ella, hay quien ha visto ya una ofensa, aunque muy forzada, en la promo de la comedia, a veces dramedia, que con un espíritu de sátira y denuncia social reivindica el lugar de los negros en la cultura actual y, por ende, en nuestra televisión. ¿Una serie protagonizada exclusivamente por negros –sí, ya sé que hay algún que otro blanco– con humor sobre blancos? Pues qué queréis que os diga, ya era hora.

Y es que la nueva ficción de la plataforma online llega a nuestras pantallas para, en sus propias palabras, “dar voz a un grupo mal representado y fuera de la mayoría”. Y lo hace no sin cierta polémica en torno a ella. Como si sentara mal escuchar dicha voz. ¿Era necesario hablar de privilegios, remover los trapos sucios y ampliar las diferencias?  ¿Acaso no es su planteamiento de por sí racista?

Lo diré una vez, Dear White People es una serie ingeniosa y profundamente divertida que utiliza el humor para criticar una situación desfavorable de un colectivo históricamente discriminado. Más allá de su denuncia no hay nada de ofensivo en ella. Todo lo contrario. Lo ofensivo para la humanidad es que sigan ocurriendo ciertas cosas.

Con todo, y esto es lo interesante, la serie ofrece una nueva perspectiva, o una perspectiva capaz de sumar, que profundiza sobre una mirada menos trillada en la televisión, bastante más necesaria, dirigida a otro tipo de público. Por curiosidad, por solidaridad y por empatía, pero también por enriquecedora y por una cuestión de justicia, la pequeña pantalla debería hacerse eco más a menudo de este tipo de voces.

Dear White People
Logan Browning en Dear White People

Así las cosas, Queridos blancos trata sobre un grupo de jóvenes negros universitarios que estudian en una prestigiosa universidad de blancos y se ríen sobre sí mismos y los demás. Con un espíritu no falto de autocrítica por la ausencia de unidad, las distintas voces y sus propios discursos, la serie presenta un reparto coral con diferente puntos de vista, sobre la discriminación, la identidad sexual, las minorías, el trato policial en Estados Unidos y, por supuesto, el racismo. Un total de diez capítulos de treinta minutos, cuyo guion, ágil e ingenioso, se dirige primero a ellos y después a nosotros. Y puede que sea precisamente esto lo que algunos no terminan de perdonarle.

“A veces ser negro y disfrutar es una revolución activa”, bromea una de sus personajes en un momento concreto. Y quizás, como reza la frase que empieza este artículo, algunas palabras solo afectan de un único lado. Del lado en que alguna vez pesaron más de lo literario. En ese sentido, solo nosotros tenemos el lujo de no sentirnos vulnerados, que es más de lo que se puede pedir. 

Dear White People
Brandon P Bell y Obba Babatundé en Dear White People

Dónde verla: En la plataforma online de Netflix.

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