Legión, la serie de superhéroes con más seña de identidad propia

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“Únicamente podía seguir el hilo y tirar de la cuerda. Las cosas que había hecho, aquello que había dicho, ¿quiénes somos salvo los cuentos que nos contamos?”.

Sidney en Legión

La televisión es un mundo mejor desde que Noah Hawley está en ella. Al menos desde que Fargo, y ahora también Legión, existen. Bien es cierto que Hawley alcanzó la perfección con la adaptación de la película de los hermanos Cohen a la pequeña pantalla y Legión ya, es otra cosa. Una cosa muy bonita, eso es verdad. Estimulante y estéticamente maravillosa, capaz de apelar a todos los sentidos, en particular el visual. Una mezcla hipnótica entre David Lynch y Stanley Kubrick, con la personalidad del propio Hawley, que desborda creatividad y lo hace a buen ritmo. A pesar de que el resultado final sepa en algo a poco.

Con todo, hay mucho que valorar en esta nueva adaptación libre del universo Marvel cuya mayor virtud es precisamente que no se parece a ninguna otra serie del género. La serie tiene su propio lenguaje creativo y rebosa personalidad. Algo que fluye desde el montaje, los planos, la música y la fotografía. Que tiene que ver con la desbordante química que derrochan Dan Stevens y Rachel Keller en pantalla y con las maravillosas interpretaciones de todos, especialmente de su protagonista y de una fantástica Aubrey Plaza.

Legion
Legion (FOX)

Una propuesta narrativa y visual diferente, cuyo punto de partida es la mente de David Haller, un joven mutante con poderes que ha sido diagnosticado de esquizofrenia y vive internado en un hospital psiquiátrico. Allí, la serie se sumerge en un viaje iniciático, entre onírico y psicodélico, donde David trata, en parte sin mucho éxito, de averiguar quién es él. Su historia es el retrato de una enfermedad mental y de cómo construimos nuestra propia identidad y nuestra memoria.

Más allá, el mayor problema de la ficción es que su argumento gira sobre sí mismo, una y otra vez, donde parece que todo avanza poco o nada, y su trama se vuelve algo reiterativa. De fondo, Legión es una clásica lucha, con una premisa original eso sí, pero poco más. Como si su primera temporada funcionara más como una presentación, algo extensa, donde conocemos los conflictos esenciales de sus personajes pero apenas hay espacio para que estos evolucionen. Ni si quiera podemos hablar de un viaje de autodescubrimiento en sí, porque, en su rescta final, ni su propio protagonista tiene del todo claro quién es él.

Legion
Legion (FOX)

No obstante, Legión es en conjunto un producto de calidad deliciosamente adictivo, capaz de ofrecer, como garantía, algún que otro episodio que alcanza su máximo nivel. En este sentido varios momentos, en particular el cuarto o el séptimo capítulo por completo, resultan una joya artística como pocas dentro de la televisión. Una fusión entre la ciencia ficción, el terror y los cómics, poco fiel a su historia sobre el papel, que a veces gana por los sentidos, cuya locura está inmensamente bien desarrollada.

Por suerte, una vez hechas las presentaciones, la serie ha sido renovada por una segunda temporada –cuya trama se anuncia en la escena post-créditos del último capítulo–, y ahora la ficción tiene la oportunidad de crecer mucho más en todos los sentidos. Como poco, quedará lo que es. Una buena serie, diferente, atrevida, original y particularmente creativa. Uno de los estrenos del año, sin duda. Probablemente, el mejor hasta la fecha.

Dónde verla: Emitida en FOX, su primera temporada al completo está disponible en la plataforma de Movistar.

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